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SI TENGO DIABETES ¿CÓMO PUEDO PROTEGER MIS RIÑONES?

La Diabetes es una de las causas más comunes de insuficiencia renal en los Estados Unidos de América.

Aproximadamente el 40 por ciento de todos los casos nuevos de insuficiencia renal que requieren tratamientos de diálisis o transplantes son causados por la diabetes. Esto suena alarmante para cualquier persona a quien se le haya diagnosticado diabetes recientemente. Sin embargo, mucha gente no se da cuenta de que tener diabetes no implica necesariamente que uno vaya a desarrollar una enfermedad renal.Una proporción significativa de diabéticos nunca desarrolla enfermedades renales. La razón por la cual sólo algunos diabéticos desarrollan enfermedades renales es aún un misterio médico, pero existe un factor sobre el cual no hay dudas, el factor genético. Las estadísticas muestran claramente que los afroamericanos, los hispanos y algunos indígenas americanos son mucho más propensos a desarrollar diabetes e insuficiencia renal que otros grupos étnicos. Los antecedentes familiares de diabetes, hipertensión arterial y padres o hermanos que padecen enfermedades diabético renales son factores de riesgo. Si usted se encuentra dentro de uno de estos grupos de alto riesgo y ya se le ha diagnosticado diabetes, debería prestar especial atención y tomar una postura activa acerca de su cuidado médico.

EL CURSO DE LA ENFERMEDAD DIABÉTICO RENAL

Es importante saber que la enfermedad diabético renal se desarrolla muy lentamente. Esto significa que, si se la descubre en las fases tempranas, el tratamiento puede demorar o incluso prevenir el desarrollo de la enfermedad renal. Los médicos han dividido el curso de la enfermedad diabético renal en cinco fases. La etapa más temprana en que se puede detectar la enfermedad renal es la fase 2. Esto es cuando aparecen en la orina cantidades muy pequeñas de una proteína llamada albúmina. Existe un tipo especial de prueba de orina llamado microalbuminuria , disponible en muchas clínicas y consultorios médicos, que permite medir la albúmina. Los estudios han demostrado que los diabéticos con pequeñas cantidades de albúmina en la orina son más propensos a progresar hacia las fases más serias. Es importante saber si tiene microalbúmina porque el tratamiento es más efectivo en esta etapa que en las posteriores. Los pacientes pueden permanecer estables en la fase 2, sin síntomas de enfermedad renal por 17 años o más, dependiendo del cuidado con el que controlan su presión arterial y la concentración de azúcar en su sangre.

La fase 3 de la enfermedad diabético renal se diagnostica cuando pueden detectarse cantidades más grandes de albúmina en la orina mediante una prueba de rutina. En este punto, muchos pacientes desarrollan Hipertensión arterial, lo cual complica la situación. La hipertensión arterial en sí misma puede dañar los riñones. Por lo tanto, ahora son dos las cosas que los atacan. Cuando esto sucede, el progreso de la insuficiencia renal puede volverse más rápido. En esta fase, ciertos análisis de sangre muestran que los riñones ya no eliminan los químicos tóxicos de la sangre de manera normal. Puede desarrollarse Anemia porque los riñones ya no producen la hormona necesaria para que la médula ósea produzca glóbulos rojos. Pueden hincharse las piernas y otras partes del cuerpo, puede disminuir la visión y continúan acumulándose químicos tóxicos en la sangre. Una vez que se alcanza esta fase de insuficiencia renal, el tiempo promedio para que la enfrmedad progrese hacia la “fase terminal” es aproximadamente de 18 meses (a esta altura es necesaria la diálisis).

¿QUÉ DEBERÍA HACER PARA AYUDARME?

Ocho de cada diez pacientes diabéticos adultos tienen sobrepeso. El sobrepeso es en realidad una causa de diabetes o de su agravamiento. Lo primero que hay que hacer es bajar de peso bajo supervisión médica. Esto por sí solo puede mejorar los niveles de azúcar en su sangre. Hacer más ejercicio u otras actividades físicas no sólo puede ayudarlo a bajar peso, sino que también mejora la circulación sanguínea y reduce los niveles de azúcar en la sangre.

Usted debería ver a su médico periódicamente para un control general y la medición de los niveles de azúcar en la sangre. En el consultorio del médico, la concentración de azúcar en la sangre se mide generalmente en la mañana luego de un ayuno nocturno. Los valore normales se ubican entre 70 y 110 miligramos. Es aún más importante controlar la concentración de azúcar en su sangre estando en su casa, unas pocas veces al día luego de comer, mediante un kit comercial. Un enfermero, un médico o un farmacéutico pueden mostrarle como usar el kit. La clave es saber cuánto aumenta su azúcar después de comer. Usted debería llevar un registro de los números y el momento del día en que midió sus niveles de azúcar y mostrárselo a su médico en la próxima visita. El registro ayudará al médico a ajustar su dosis de insulina o medicina oral. Varios estudios inportantes de enfermedades renales en pacientes diabéticos encontraron que un buen control del azúcan en sangre puede reducir hasta un 50% el desarrollo y progreso de una enfermedad temprana. La palabra clave es temprano, enfatizando la importancia de comenzar el cuidado médico lo antes posible. Una vez que la enfermedad ha progresado, los resultados del tratamiento siguen siendo significativos, aunque no tan consistentes.

Usted debería hacer medir su presión arterial por un doctor o enfermero varias veces al año. Un dispositivo para tomar la presión arterial en el hogar puede ser muy útil. Si usted posee uno, tome su presión varias veces por semana a la misma hora del día y registre los números. El nivel recomendado para diabéticos es menos de 130/85, y si usted tiene albúmina en su orina, debería ser menor de 125/75. Existe un gran número de drogas para mantener la presión arterial bajo control. Su médico lo aconsejará sobre ellas. Lo más importante es tomar los medicamentos regularmente como le han indicado. Mediciones diarias de su presión arterial le indicarán cómo le está yendo.

Es muy común que los pacientes diabéticos que padecen enfermedades renales tengan también enfermedades en los ojos. Las dos complicaciones tienden a ir juntas. Si no se controla, la enfermedad de los ojos puede ocasionar ceguera. Esto puede prevenirse mediante exámenes periódicos de sus ojos por un oculista.

La diabetes es una enfermedad complicada que afecta muchas partes del cuerpo. Los avances en los tratamientos han mejorado las perspectivas para millones de pacientes. Sin embargo, el factor más importante es cómo el paciente sigue las pautas establecidas por el médico y cuida de sí mismo. Medir la concentración de azúcar en su sangre y su presión arterial en su casa puede mejorar el tratamiento de su enfermedad y prevenir complicaciones. No descuide su salud.